Existe una nueva moda: la de ser granjero.
Mientras que en el siglo XIX se vivió un desplazamiento demográfico del campo a la ciudad en busca de nuevas oportunidades, ahora, dos siglos más tarde, parece ser que el proceso se repite, aunque invertido y en una dimensión diferente: la de internet.
En plena vorágine globalizadora e interactiva, Facebook se ha inventado una nueva forma de intercambio. Si nos parecía novedoso enviarnos inbox, twitts o colgar algún post en el muro del vecino, ahora tendremos que acostumbrarnos a recibir fruta de la pasión virtual (con mensaje subliminal incluido, claro).
Farmville es el sueño bucólico del siglo XXI. Sus habitantes “trabajan” para hacer de su granja un bonito y virtual lugar donde pasar las horas libres (y no tan libres) mientras visitan otras granjas, se envían vacas de regalo y conrean los campos del vecino.
He aquí otro ejemplo del sinfín de opciones que internet ofrece a sus usuarios para que compartan, interactúen y vivan en comunidad, aunque en este caso, con sembrados y cobertizos de por medio.
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