viernes, 30 de octubre de 2009

Don't wanna be (too much) pop

Tengo una amiga que odia ir vestida (exactamente) como los demás. Sobretodo, según ella, cuando no lo ha elegido voluntariamente.*

Mi amiga sufriría si se encontrara a alguien en la misma fiesta con el mismo outfit (a no ser que estuviera previamente pactado). De hecho, en raras ocasiones confiesa el origen de su armario.

A mi amiga no le gusta vestir como los demás. Pero tampoco le gusta desentonar. Pero sí modestamente resaltar. Mi amiga no quiere ser pop, but not too much.

Hay gente, como mi amiga, a quien les gusta ser menos cap y más cua. Que prefieren apartarse de las grandes corrientes y no nadar en la gran ola.

Hay gente, como mi amiga, que escogen ser long tail, cool long tail.



* todos sabemos que es patrimonio del género femenino irse de compras en comunidad y llevarse el mismo vestido de seda azul, de la misma marca, del mismo centro comercial.

viernes, 23 de octubre de 2009

"Contingo no, bicho"


Más de siete acepciones cuando intentas buscar el vídeo, alrededor de 500 entradas (sólo una es la original) del mismo tema, casi 4 millones de reproducciones del vídeo original en tan sólo un año (déu ni do), múltiples versiones (en videoclip, femenina, spin off…).

Todas estas cifras responden al fenómeno “Contigo no bicho”: un chaval de veintitantos, sufriendo las consecuencias de una noche movidita, mientras comenta a sus amiguetes (detrás de una cámara) su desdicha por haber sido rechazado por “Chiwuaka”.

El vídeo es gracioso, vale. Pero por algún motivo la comunidad Youtube (porque vivimos en Youtube) ha decidido que es digno de darle un tratamiento especial y de situarlo entre los VIP’s.

Pero, ¿por qué este y no cualquier otro vídeo parecido? En un universo de entradas audiovisuales sin fin, la comunidad lo ha elegido. ¿Qué mecánica es la que decide el éxito de este vídeo casero? No lo sé, ¿quizás sea por Chiwaca?

jueves, 15 de octubre de 2009

The Machine is (Changing) Us


No nos lo vamos a negar: para redactar esta entrada de blog he recurrido a la biblioteca de las bibliotecas: Google. Nada extraño.

Mientras intentaba documentarme sobre el vídeo (¿aún se les puede llamar así?) de MICHAEL WESCH que vimos en clase, The Machine is Us/ing Us, me encontré con otra entrada del mismo profesor de la universidad de la Kansas State University que se titulaba: The Machine is (Changing) Us.

WESCH comenta que los medios de comunicación, especialmente Internet, se han convertido en el medio, entendido como el “environment”. Los media no son solo herramientas. Los media no son solo medios para comunicarnos. Los media median nuestras conversaciones. Y cuando el media cambia, nuestras conversaciones cambian también. Si a través de nuestras conversaciones definimos quiénes somos, qué decimos, cómo, en qué circunstancias… todo esto está cambiando porque los media están cambiando.

Vivimos en una sociedad de distancias, impersonalidades, en la que todo el mundo busca ser reconocido dentro del anonimato. Vivimos en una sociedad en la que todos anhelamos encontrar una identidad y reconocimiento que no nos son proporcionados automáticamente. De modo que tenemos que crearnos nuestra propia identidad, nuestro propio self (valga la redundancia), el auténtico.

El ser humano es un ser social. Sabemos quiénes somos a través de las relaciones con los otros (y de lo que ellos nos responden). Entonces, ¿qué pasa cuando la naturaleza de estas relaciones cambia?

Los nuevos medios crean nuevas formas de comunicarnos, de ponernos en contacto. Y si, tal como hemos comentado, nuestra comunidad ayuda a formar nuestra identidad, ¿qué sucede cuando esta comunidad es global? ¿Etérea? ¿Está mediatizada? ¿Qué es la comunidad?
Los nuevos media crean nuevas formas de conocer nuestro yo, e, incluso, pueden cambiar nuestro Yo, lo que es propio, lo que es auténtico. Pueden cambiar la definición del Yo.
Las nuevas formas de comunidad crean nuevas formas de relaciones, incluso de nosotros.


Se dice que el ser humano del siglo XXI está solo, que se siente (sentimos) insignificante, anónimo… que lo único que busca es un poco de reconocimiento de los suyos. Y lo más curioso de todo es que encuentra esa intimidad y confianza hablando para millones de personas, la comunidad.

Ya no vivimos solo en Barcelona, Madrid, Cuenca… ahora también vivimos en Facebook, Twitter, Youtube.

Somos la generación 2.0

viernes, 9 de octubre de 2009

La interactividad está de moda

La interactividad es la relación entre una persona y otra, ya sea una única persona o un grupo. También está referida a la relación que mantiene una persona con el medio o contexto que la rodea.

La interactividad es un concepto ampliamente usado en términos comunicativos, así como en las ciencias de la informática, en el diseño multimedia y en el diseño industrial. Todos ellos, no hace falta ser un lince para detectarlo, son conceptos creados en el siglo pasado (sino en este).

Pero, no existía la interactividad antes de todos estos avances tecnológicos?

A caso la interactividad es sólo un producto del siglo XXI? Y de ser así, como se comunicaban, interactuaban nuestros antepasados cavernícolas?

Si partimos de la base que toda interactividad implica, como mínimo, la relación entre cinco elementos (emisor, receptor, mensaje, canal y código), serían las pinturas rupestres un diálogo interactivo? Serían un diálogo, sí; una expresión, sí; e incluso una comunicación; pero interactividad? No lo tengo tan claro.

Una de las características que creo define el concepto de interactividad es su carácter bilateral, horizontal y no lineal: su capacidad de invertir los roles entre el emisor y el receptor y de relacionar un mensaje con otros mensajes “anteriores a su vez relativos a otros mensajes” (SHEIZAF RAFAELI).

En una sociedad en la que cada vez se comparten menos valores y menos comunicación (o eso dicen los expertos), la interactividad se ha revalorizado, se ha puesto de moda. Y su gran abanderado es Internet.

Parece que la interactividad pertenece tan sólo al dominio semántico de Internet y aunque es verdad que es un concepto (y actividad) ampliamente usado en este medio, creo que sus raíces se encuentran en un punto más pretérito.

Como comentaba, la interactividad puede darse entre personas (con lo cual, sí existe antes de Internet) y entre la persona y su entorno (por ejemplo, con una máquina o sistema).

El caso de Internet fusiona estas dos tipologías: permite la interacción entre personas a través del sistema internáutico (los renombrados Messenger, Facebook…), pero también entre la persona y el sistema (el mítico juego del ping pong)

Con permiso del ser humano (y, porque no, de otras especies animales y vegetales), Internet se ha adueñado de la interactividad, casi marcándola como patente. Mientras, los otros medios intentan seguirle la estela. Porque la interactividad está de moda.