La interactividad es la relación entre una persona y otra, ya sea una única persona o un grupo. También está referida a la relación que mantiene una persona con el medio o contexto que la rodea.
La interactividad es un concepto ampliamente usado en términos comunicativos, así como en las ciencias de la informática, en el diseño multimedia y en el diseño industrial. Todos ellos, no hace falta ser un lince para detectarlo, son conceptos creados en el siglo pasado (sino en este).
Pero, no existía la interactividad antes de todos estos avances tecnológicos?
A caso la interactividad es sólo un producto del siglo XXI? Y de ser así, como se comunicaban, interactuaban nuestros antepasados cavernícolas?
Si partimos de la base que toda interactividad implica, como mínimo, la relación entre cinco elementos (emisor, receptor, mensaje, canal y código), serían las pinturas rupestres un diálogo interactivo? Serían un diálogo, sí; una expresión, sí; e incluso una comunicación; pero interactividad? No lo tengo tan claro.
Una de las características que creo define el concepto de interactividad es su carácter bilateral, horizontal y no lineal: su capacidad de invertir los roles entre el emisor y el receptor y de relacionar un mensaje con otros mensajes “anteriores a su vez relativos a otros mensajes” (SHEIZAF RAFAELI).
En una sociedad en la que cada vez se comparten menos valores y menos comunicación (o eso dicen los expertos), la interactividad se ha revalorizado, se ha puesto de moda. Y su gran abanderado es Internet.
Parece que la interactividad pertenece tan sólo al dominio semántico de Internet y aunque es verdad que es un concepto (y actividad) ampliamente usado en este medio, creo que sus raíces se encuentran en un punto más pretérito.
Como comentaba, la interactividad puede darse entre personas (con lo cual, sí existe antes de Internet) y entre la persona y su entorno (por ejemplo, con una máquina o sistema).
El caso de Internet fusiona estas dos tipologías: permite la interacción entre personas a través del sistema internáutico (los renombrados Messenger, Facebook…), pero también entre la persona y el sistema (el mítico juego del ping pong)
Con permiso del ser humano (y, porque no, de otras especies animales y vegetales), Internet se ha adueñado de la interactividad, casi marcándola como patente. Mientras, los otros medios intentan seguirle la estela. Porque la interactividad está de moda.
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