A mi madre le gusta jugar conmigo como si de un maniquí se tratara.
Cuando comprueva orgullosa en el papel cuché que se vuelven a llevar los sesentas, los setentas y los ochentas (los últimos, gracias a Dios, sin crepados), una especie de cosquilleo la revuelve.
Desempolva su armario (cual baúl) de los recuerdos, se ilusiona al ver aquellos pantalones de talle alto (pero alto, alto) y se divierte probándoselos a su hija. Claro, y que no falte la versión de turno del "estoy ya lo había llevado yo".
En fin, parece que las ideas se acaban y la solución es volver y re-crear.
Lo mismo en comunicación, pues ahora resulta que el boca-oreja (para los más globales Word-Of-Mouth) es lo más.
TRND, la agencia de marqueting participativo que visitó el Drac, es pionera en la disciplina. No sólo se vale de la versión tradicional en este tipo de comunicación, sino también saca buen provecho de sus aplicaciones en la red.
Ahora bien, si las opinionen ya no se encuentran sólo a través del boca-oreja, sino también via web, no se tendría que reversionar también el W-O-M?
Quizás debería llamarse W-O-M/W (Word-Of-Mouth/Web)?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario